No soy una niña normal, ya casi no veo la tele pero me gusta leer con la tele prendida, puedo dormir en cualquier lugar si me lo permito, soy expresiva solo en ocasiones extrañas, puedo hablar como niña y ser tan dura como la mujer más ruda, soy terca, necia a morir, pero me gusta negociar y sentir esa sensación de cedí, pero dí batalla, probablemente nadie escribirá sobre mí, probablemente por que nadie llegará a conocerme, con todos esos cuartos oscuros, a media luz y uno que otro iluminado, con esas escaleras abandonadas que bajan a sótanos imaginarios llenos de tesoros pero con las entradas agrietadas y empolvadas, llenas de telarañas, con esos jardines llenos de vegetación, cascadas y aire, así como una caja de pandora que no te atreves a abrir...
A veces me sorprende mi capacidad para no moverme, para permanecer en un lugar inmóvil, al punto de quedar petrificada, y pasar al otro lado donde la inmovilidad se convierte en torbellino que se agita sin parar.
Tan extraña que puede jurar y aparentar que no pasa nada, y por dentro ser todo un caos, y que todos  crean que está bien, que nada preocupa, a veces yo también lo creo, y a veces lo siento, a veces todo esta simplemente bien  y a veces puede no estarlo.
Por qué nunca llegaste a comprenderme.... por qué nunca llegaste a amarme.... por qué no quisiste conocerme.... me quedaré con ese beso, con las caricias, con un momento, por cada vez que me estrechas entre tus brazos fuertes y siento que pierdo el aire, que podría quedarme ahí para siempre y luego me sueltas y caigo en el vacío nuevamente... quisiera una noche apretada a tu pecho, quisiera sentir el calor y no el frío de las cobijas...
quisiera no tener que pedirlo y a la vez tener el valor de hacerlo...

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