Dolor en cada músculo del cuerpo. 

Son las 7 menos 5 de la mañana. Se mueve lentamente y la verdad es que hoy no quería abrir los ojos. El contacto con el agua fría de la regadera la pone alerta, es momento de entrar a la piscina; se sienta en la orilla y se lanza sin analizarlo mucho tiempo. Las corrientes de agua helada acarician su cuerpo; la sensación no siempre es placentera, y se ve obligada a intentar moverse sin pensarlo demasiado. Da una respiración que parece más una bocanada debido al cambio drástico de temperatura; pero continua, piensa que quizá a la tercer o cuarta vuelta logre alcanzar algo de calor. 
Respira, respira una y otra vez y no deja de moverse. Brazada tras brazada va vaciando la mente, siente el movimiento de sus piernas y la fuerza en el abdomen, el empuje de cada brazada y vuelve a respirar. 
Inmersiones; cerca del fondo, mira hacía arriba y sólo ve el azul profundo; la fuerza del agua la mantiene suspendida en el medio, se agota el aire y se esfuerza por salir a respirar. Qué hacer cuando la vida te atrapa con el coraje del agua? Cuándo ya no puedes respirar? Cuándo no alcanzas la salida? Te quedas observando la vida y dejas que te lleve al fondo? 

Me siento maravillosa, linda, coqueta. hace tiempo que no me sentía así.
De verdad lo estoy disfrutando. me gusta lo que soy y cómo me veo hoy.

Cada día me cuesta menos trabajo esta lucha interna, admito que ha sido bastante doloroso, me cuesta mantenerme en el camino, he llorado de dolor e impotencia... he estado a punto de renunciar más de una vez... pero hoy me siento más fuerte, esto se está volviendo un desafío personal que no quiero perder, no está vez. 
Cada día me gusta más lo que veo; sentir cómo se tonifican mis piernas, como cambia la forma de mi cara, la curva que se forma al final de mi espalda... no soy perfecta, nunca lo seré, pero  me empiezo a gustar, aceptar y amar. 
Cada mañana me cuesta abrir los ojos y poner los pies en el suelo; pero tengo un objetivo, voy a ser lo que siempre he querido ser y lo estoy logrando. 

Los últimos han sido días difíciles, me cuesta ponerme límites y sobre todo respetarlos. Pero curiosamente me siento capaz, voy a superar esto y después será sólo un recuerdo de días complicados. Empiezo a tener un poco de conciencia sobre mi fortaleza y el maravilloso apoyo de aquellos que me rodean y no me han dejado sola.
Esto también pasará y ya no dolerá. 
Transformándome, con fuerza, dolor y voluntad.

Hoy me di cuenta de que te extraño. hace unos días curioseando las viejas publicaciones me encontré algunos comentarios tuyos, eso me llevo a leer los que escribí para ti, y después terminé leyendo aquellos que algún día escribiste. Me pregunto en que momento nos acercamos para luego alejarnos. cómo fue que ocupaste mis pensamientos? al ver tus mensajes se me escapaba una sonrisa por los labios... ahora pasan semanas sin siquiera saludarnos; sé que me dirías que es culpa del trabajo, los días tan ocupados que se van volando, y yo te respondería que siempre hay un momento para un mensaje, que no tiene que ser diario, sólo cuando pienses en mi... y justo ahí tendría mi respuesta. 
Tal vez, también diría que solo hay que intentarlo, que cuando quieres a alguien no hay porqué dejarle ir. te diría que te extraño. Extraño cuando hablamos tonterías y cosas importantes, cuando me decías cosas lindas y cuando apenas conseguías mostrar una sonrisa de lado; pero  como dices: así son las cosas y hay que dejarlas ir. para qué arriesgar o desgastarse... verdad? 
estaba a punto de ceder, sabías?
me gustaba el concepto de "pareja", en fin. cuando tengas oportunidad avisa que estas bien.... de preferencia cuando deje de doler, tal vez podamos ser amigos otra vez.

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