Pensando tantas cosas... aquí estoy, jugando a trabajar.
Vino rosado, cigarro, Pink, Fun y yo.
Cuantas veces me tengo que equivocar para acertar?
Cierro mis ojos, y mis sueños nunca se vuelven realidad.
Odio ver a esos parientes que dicen ser mi familia y me recuerdan cuanto me parezco a papá, como si no lo supiera, recalcan que no me han visto desde hace 30 años, preguntan porqué, pero yo he estado aquí toda mi vida, dónde han estado ellos? Nunca se preocuparon, cuándo se acercaron? Claro no era su obligación, está bien, ahora no pidan atención, cariño o lo que sea. No los conozco.
No me quiero concentrar, mi mente sigue vagando, preguntándose tantas dudas estúpidas que no tienen respuesta. A veces me gustaría tener un interruptor para apagarla.
Tengo ganas de llorar, de acabarme la botella y llorar, pero no me salen las lágrimas. Todo resulta tan inútil.
Veo su foto y me recuerda que tengo el corazón hecho pedacitos, como mis uñas.
Hay heridas que permanecen abiertas.
Supuran.
Tienen vida propia.
Están en cada suspirar.
En cada anhelo.
En los sueños.
Y en las pesadillas también.
Cómo si a base del llanto pudieras acortar distancias.
Cómo si los gritos pudieran ser escuchados.
Cómo si al golpear la pared pudieras regresarlo.
El vacío permanece.
Pienso porqué me gusta escucharlos.... están tan vacíos como yo, llenos de esperanzas en algunos momentos y desolados en el minuto siguiente.
Fingiendo alegría.
Ahora entiendo porqué tiene que tomar la decisión, porque yo no soy capaz de decir no. Una vez que una idea entra en mi mente no deja de dar vueltas, no quiero soltar, me aferro, sufro, lloro y finalmente sigo ahí, esperando... hoy obtuve una respuesta, hoy no quedo claro... sigo sin entender, sin poder hacer nada.
"No seas tan dura contigo misma" ...
Es gracioso como las palabras que una vez dijiste regresan a ti en el momento en que eres más suceptible.
Me dejó sin palabras.
Anoche soñe que me mordía las uñas hasta hacerlas pedacitos.
Soñé con H.