Todavía no sé si lo soñé o realmente estuviste aquí. Haces que sea tan fácil estar contigo. Te observo dormir y escucho el compás de tu respiración. Tus brazos me rodean y siento un suave calor, de pronto caigo rendida. La noche se va en un suspiro. El despertar... maravilloso.
Tengo pensamientos que se escapan, sin permiso; pero la razón los persigue, los atrapa y los guarda en la cajita del corazón.
Si dejo de escribir un tiempo, olvido cómo hacerlo, se me atoran las palabras y no sé ni lo que quiero decir, pero tengo ganas de teclear... aunque mi mente no siempre hila las palabras cómo yo quisiera, tengo la necesidad de sacarlas antes de que mueran en mi memoria.
Incluso cuando me siento débil, cansada y a punto del llanto, me mantengo firme. Yo puedo, lo estoy haciendo, sólo tengo que ser fuerte un momento, un minuto a la vez. Sólo tengo que respirar y y recordarme que soy capaz de lograr esto. Puedo hacerlo un día más, sólo un poco más. No voy permitirme fallar ni en los sueños, esos donde me repito que no debo, aunque caiga, despierto, abro mis ojos y estoy convencida de que hoy lo haré perfecto. Los resultados de mi esfuerzo y sacrificio llegarán.
Tal vez, sólo por hoy vea mi reflejo y me sienta linda, sensual, atractiva.